CAPITULO I. PRESENTACION
Es para nosotros motivo de gran satisfacción poder poner a su alcance por sétimo año consecutivo, el Balance de la Labor Institucional; especialmente en el marco de la celebración de nuestro 15 aniversario, promoviendo el desarrollo sostenible en el Perú.
Desde los 15 años de fundación del IDMA, muchas cosas se han ido sucediendo fuera y dentro de la institución en todo este tiempo. IDMA como ONG ambientalista y de desarrollo, no ha sido un simple espectador sino que también ha sido un actor –y muy activo- de los procesos de desarrollo que se han presentado en nuestro país.
Los procesos de desarrollo se caracterizan por tener avances y retrocesos, pequeños y grandes obstáculos, por eso son difíciles medirlos en el corto tiempo. Muchas veces no se toma en cuenta los procesos en su perspectiva histórica que es lo que nos permite ver las tendencias y las influencias de factores externos.
A comienzos de los ´80, muy pocas instituciones tenían una visión del desarrollo desde la óptica ambiental. El IDMA desde su fundación el 13 de marzo de 1984, aborda el tema ambiental y desarrolla varios proyectos tanto urbanos como rurales bajo esta integralidad. Fue un pequeño grupo de personas que con mucho entusiasmo y esperanza apostaron por el trabajo y el rol que el IDMA tenía que desempeñar en la sociedad. Como tal, evolucionamos como institución, en el pensamiento, el enfoque y la filosofía de nuestro trabajo.
Así, se abrió una brecha, un espacio, que luego devino en una corriente que hoy está presente a nivel nacional, en centenares de ONGs, en miles de campesinos, en algunas instituciones del Estado y en la población de las ciudades y del campo.
Todo ello, más los cambios ocurridos a comienzo de los años ´90 obligó a la institución a tomar medidas para ser más eficientes y eficaces en su trabajo: adecuarse a un número óptimo de personal, capacitar a sus técnicos y profesionales, centrarnos y especializarnos en el tema del Desarrollo Rural Sostenible, tomando como base la Agroecología, la Gestión de Cuencas, la Educación Ambiental, la Conservación de la Diversidad Biológica… y fortalecer el trabajo de Redes Temáticas.
Se ha hecho mucho, pero falta muchísimo por hacer. Una Encuesta Nacional de Medio Ambiente realizada por USAID y el Instituto Cuánto (1996-97), demostró que frente a los problemas más importante o preocupantes, el desempleo concentra el interés del 31.6% de los consultados; la pobreza con el 20.4% y los bajos ingresos con el 15%. Tan solo un casi 5% consideran a la contaminación ambiental como uno de los principales problemas del país. Pero cuando se le compara con otros problemas sociales y económicos, el 85% reconoce que el tema por sí solo es importante y debe ser resuelto con urgencia. La muestra de la misma encuesta, realizada en 1.109 viviendas a nivel nacional, demuestra que el nivel de conocimiento y conciencia ambiental puede ser considerada como "medio". La tendencia comparativa en los últimos dos años ha sido -aunque lenta- hacia el crecimiento del conocimiento y la toma de conciencia.
A pesar de los avances y retrocesos, de las crisis económicas, del modelo neo-liberal que no ha podido resolver medianamente el problema del desempleo, de la pobreza generalizada, el incremento de la delincuencia e inseguridad ciudadana, etc., a pesar de todo ello, el IDMA tiene motivos para sentirse optimista. Haciendo un análisis retrospectivo de nuestro trabajo, podemos afirmar que en todos estos años y muy en especial en los últimos 6 años podemos constatar avances significativos en la propuesta que impulsamos: miles de campesinos y campesinas que han sido capacitados y capacitadas en distintos temas del Desarrollo Rural Sostenible y técnicas específicas no sólo de nuestros ámbitos de trabajo sino de muchas regiones del país, aplican en sus parcelas estas técnicas. Centenares de profesores han sido formado en el tema ambiental y agroecológico; miles de alumnos están involucrados en la propuesta de educación ambiental y gestión de cuencas y recursos naturales; se ha contribuido desde sus inicios a la conservación del Santuario Nacional de Ampay; existen más de 100 campesinos conservacionistas de germoplasma nativo in-situ; se han formado y consolidado comités de gestión de cuencas hidrográficas; la participación de la mujer se ha incrementado de manera importante –especialmente en espacios tradicionalmente considerados como de los varones.
1998 fue un año muy difícil como lo analizamos en algunos de sus componentes, en el Contexto de este Balance. Sin embargo, como se podrá apreciar, hemos podido cumplir con las metas propuestas y obtener logros en las principales líneas de actividad institucional.
Podemos concluir diciendo lo que decíamos en nuestro Balance de 1996: "Podemos afirmar, reconociendo algunas limitaciones y errores, que el IDMA viene creando bases sólidas, no solo en las zonas y regiones donde trabamos directamente, sino más allá de esos límites, que permitan avanzar por la senda del Desarrollo Humano y Sostenible". Existen muchas evidencias de ello, algunas de ellas las resalta el presente documento.
Queremos finalizar, haciendo un agradecimiento expreso a los campesinos e instituciones que hicieron posible que IDMA crezca como institución respecto a su visión y misión; y que han sido nuestros compañeros inseparables por el camino del desarrollo sostenible.