PLAN DE DESARROLLO FORESTAL PARA LA ZONA DE AMORTIGUAMIENTO DEL SANTUARIO NACIONAL DE AMPAY - 1999

Ing. Hugo Carrillo

INTRODUCCION

El Santuario Nacional de Ampay constituye una de las reservas naturales más importantes del sur del país, por su gran riqueza de especies biológicas y su atractivo especial para el ecoturismo. Uno de los recursos más importantes al interior del Santuario es la Intimpa (Podocarpus glomeratus) considerado como su especie representativa.

Dentro de lo que hoy constituye el Santuario Nacional de Ampay (SNA) y su Zona de Amortiguamiento (ZA), el IDMA, es una de las instituciones que mayor apoyo ha brindado para su reconocimiento legal como Santuario, así como en la preparación estudios para el conocimiento de sus riquezas naturales y potencialidades y, en su protección y conservación.

Esta preocupación y celo para que el Santuario nacional de Ampay constituya una reserva importante de variadas riquezas naturales y culturales para el beneficio de la actual y futuras generaciones, así como el amplio conocimiento que tiene de su problemática, ha permitido al IDMA identificar y priorizar, entre otras, aspectos críticos de alteración como la persistente tala de arboles para leña dentro del SNA que cada vez toma mayores dimensiones, por lo que urge tomar las medidas más adecuadas y oportunas a fin de contrarrestar este problema.

Una de estas medidas que puede mejorar mucho la situación descrita, por su viabilidad y múltiples beneficios, es la implementación de un Plan de Reforestación en la Zona de Amortiguamiento que posibilite la satisfacción amplia de las necesidades de leña y madera de la población, que incluso les permita generar ingresos, y además, permita la recuperación de hábitats dañados. Colateralmente, la integración del árbol en el sistema productivo de las comunidades a través de la agroforestería, permitirá mejorar la producción agropecuaria, así como generar otras actividades productivas y mejorar sus ingresos.

Atendiendo esa preocupación y a solicitud del IDMA, el Consultor desarrolla en el presente documento, una propuesta objetiva y real de lo que considera vital para aminorar o eliminar la presión de la población ubicada en la zona de amortiguamiento y por que no decirlo de la población periférica de la ciudad de Abancay, hacia los bosques y relictos de especies forestales nativas del Santuario Nacional Ampay, muchas de ellas amenazadas, para su uso como leña, carbón y otros.

El presente Plan de Reforestación ha sido diseñado en base a cuatro aspectos fundamentales de carácter metodológico, como son, el diagnóstico de la zona de estudio contenido en los diferentes documentos producidos por IDMA, la información proporcionada por el equipo técnico de IDMA Abancay, la observación y análisis de la información registrada en el campo por el consultor y la participación de los campesinos de las distintas comunidades y organizaciones para la elaboración de los planes forestales comunales.

I. PLAN DE REFORESTACION

1. DESCRIPCIÓN DE LA ZONA

La Zona de Amortiguamiento está constituida principalmente por las Asociaciones de Pequeños Productores Agropecuarios de Kerapata, Ccorhuani, Moyocorral, Umaccata, Maucacalle, Ccacsa, Ppacchacpata, Antabamba y las Comunidades Campesinas de Huayllabamba y Karkatera.

Estas organizaciones se ubican a parir de los 2 500 msnm hasta los límites del Santuario Nacional de Ampay entre los 3 600 a 3 800 msnm, ocupando la zona de vida de la clasificación de Holdridge como Bosque húmedo Montano Subtropical (bh-MS)

La topografía mayormente es accidentada, con pendientes que varían entre 10 a más de 60%, con pocas áreas de terrenos planos. Los suelos agrícolas tiene una fertilidad media, dependiendo de la pendiente que puede entre 0.20 a 0.50 m. La mayoría son de textura franca y franco limoso. Por la pendiente de los suelos y falta de técnicas adecuadas en el manejo de suelos, se presenta una erosión progresiva.

Los recursos hídricos provienen mayormente de manantes y del aforo de las quebradas y riachuelos proveniente de los deshielos del nevado Ampay y otros nevados. Este aforo es estacional, bajando considerablemente sus caudales en los meses de estiaje. Se cuenta también con un canal principal de la irrigación Mari que es el de mayor importancia a nivel de la microcuenca. Algunas comunidades cuentan con reservorios. En general, en los meses de sequía el recurso hídrico es insuficiente.

La principal actividad productiva de la zona es la agricultura. En la parte baja ((Quechua) predominan los cultivos de maíz, hortalizas, alfalfa, frijol, trigo y papa. En la parte alta (suni) que se caracteriza por la presencia de bosques natuurales, arbustos y matorrales, se cultiva papa, haba, arveja, olluco, cebada y tarwi. A los sistemas de producción agrícola se suman las crianzas de vacunos, ovinos, caprinos, equinos, cuyes, aves de corral, y en pocos casos crianza de abejas y peces.

2 RECURSOS FORESTALES Y MANEJO TÉCNICO

2.1 Bosque Naturales

Son significativas aún las áreas de bosques, matorrales y especies aisladas de la vegetación natural que se encuentran fuera del SNA, es decir dentro del territorio que ocupan las comunidades de la ZA. Estos se encuentran entre 2 700 a 3 800 msnm. En la región Suni. La situación actual de estos relictos es bastante variada. Varias de estas especies nativas como el chachacomo (Scallonia resinosa), la tasta (Scallonia mirtiloides), el chuyllur (Vallea estipularis), la queuña (Polilepis incana) y muchas otras más, están siendo prácticamente exterminadas por la tala indiscriminada con fines de leña, carbón y también para la apertura de nuevas tierras de cultivo debido al crecimiento demográfico y la disminución de la productividad de las tierras en uso. Esta última práctica es la más destructiva y acelerada, por la magnitud que representa y por la total ausencia de una orientación técnica adecuada que permita conservar parte de esta vegetación como protección misma de los cultivos. De no tomarse las medias pertinentes, en pocos años podría quedar totalmente destruido este recurso que, de ser manejado convenientemente, representa una fuente importante y permanente de recursos energéticos como leña y carbón. Un caso muy ilustrativo al respecto es el de la comunidad de Karkatera, que no es un caso aislado, porque también se da en otras comunidades.

De otro lado, se ha notado con satisfacción que la mayor parte de los agricultores a quienes se visitó y entrevistó y que contaron o cuentan con el apoyo institucional de IDMA, aprovechan más racionalmente los árboles, matorrales y porciones del bosque natural que poseen como propiedad individual y a su vez lo cuidan y conservan, si bien es cierto con un manejo técnico empírico o no muy depurado, pero si ideados en base a sus propias experiencias que bien podrían ser sistematizadas y desarrolladas técnicamente para luego volver a ser aplicadas por ellos bajo una orientación técnica adecuada. En ese sentido, es importante resaltar el efecto positivo del apoyo institucional, en este caso de IDMA, permitiendo la conservación de significativas áreas de bosques naturales como resultado de esta labor.

Lamentablemente, las áreas boscosas con vegetación natural consideradas como propiedad comunal en las pocas comunidades que aún mantienen esta forma de tenencia, vienen siendo parceladas, lo cual pondría en mayor riego estas áreas si no se toman medidas que conlleven a racionalizar, con el apoyo técnico debido, estas prácticas y se reduzca significativamente la pérdida de este importante recurso.

2.2 Plantaciones Forestales

La mayoría de las plantaciones en macizos existentes en la zona de amortiguamiento fueron instaladas en las últimas dos décadas, principalmente con apoyo del Ministerio de Agricultura, inicialmente a través del Cenfor y actualmente con PRONAMACHCS y la Dirección Regional de Agricultura de Apurímac. Así mismo, en los últimos años, organizaciones no gubernamentales como el IDMA promovieron, además de las plantaciones en macizos, las plantaciones agroforestales en las comunidades y organizaciones de la ZA.

Estas plantaciones, en la mayoría de los casos, no son suficientes para satisfacer la creciente demanda de leña y madera de la población. La situación es la siguiente:

Solo algunas comunidades como Maucacalle y Moyocorral podría decirse que cuentan con plantaciones de eucalipto y pino suficientes para satisfacer sus requerimientos de leña y madera. Sin embargo, en el caso de Maucacalle no toda la población de esta comunidad se ha hecho beneficiaria del reparto de árboles efectuado a sus socios, al no haber reunido los requisitos que se acordaron en Asamblea antes del reparto. Por lo tanto, gran parte de la población de los sectores de Pantillay y Sahuanay quedaron excluidos a pesar de existir suficientes plantaciones.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, en la mayoría de la comunidades de la ZA las plantaciones en macizos de eucaliptos y pinos son de propiedad individual, con diferencias extremas en la cantidad de árboles por familia, existiendo casos de familias que no poseen árboles ni plantaciones de este tipo. Se da el caso de que algunas familias aparte de su consumo, preparan leña para su venta en la ciudad, mientras otras tienen que recurrir a los bosques nativos, muchas veces dentro del Santuario.

El estado de las plantaciones observadas deja mucho que desear. En primer lugar, la densidad de árboles por hectárea en la mayoría de las plantaciones es bastante baja. Se estima entre 400 a 500 árboles por hectárea, a pesar de una densidad inicial alta entre 1 000 a 1 600 árboles por hectárea. Es muy posible que haya ocurrido un alto porcentaje de mortalidad inicial y daños causados por animales y personas por falta de una adecuada protección de las plantaciones y por razones técnicas, principalmente, la selección de sitio.

En otros casos, se han utilizado distanciamientos muy cortos, generándose una competencia muy fuerte entre ellos y aunque existe regular sobrevivencia, la calidad (conformación del fuste) y crecimiento de las plantaciones (incremento volumétrico) es en general bajo.

En ambos casos, la ausencia de un manejo técnico adecuado en las plantaciones no ha permitido generar productos de buena calidad (madera, vigas, postes) ni rendimientos aceptables. Al contrario, son productos que por sus características externas, en su mayoría, son destinados para leña y madera de construcción, perdiéndose la posibilidad de otros productos con mayor precio como son postes, cuartones y madera aserrada.

En muchos casos, parte de las plantaciones de pinos y eucaliptos instalados con anterioridad a la creación del SNA, se encuentran dentro del Santuario, creando situaciones delicadas sobre el usufructo de estos árboles por parte de la comunidad, por un lado, y sus efectos destructivos de la regeneración natural y erosión como consecuencia de la tala y extracción, por el otro. Un factor que puede complicar más el problema son las plantaciones instaladas en pendientes muy pronunciadas, dentro y fuera del SN, por la falta de planificación inicial al no considerar la selección de sitio como aspecto determinante para el crecimiento y rendimiento de las plantaciones. Estas plantaciones estarían en el rango de plantaciones de protección no sujetos a tala extractiva.

2.3 Plantaciones Agroforestales

Las comunidades y organizaciones de la ZA son por excelencia tradicionalmente agroforestales. La presencia del Pisonay (Eritryna falcata) alrededor de las parcelas y chacras es generalizada desde tiempos muy antiguos. Comparativamente, es muy parecido con lo que sucede en las comunidades del Distrito de Tarmatambo (Tarma) con el Quishuar (Buddleja incana) con el Sauco (Sambucus peruviana) y Aliso (Alnus acuminata) en la CC de Chiara (Combapata, Cusco).

Hablar de agroforestería en estas comunidades, nos lleva a hablar necesariamente del Pisonay. Definitivamente, es la zona donde más abunda el Pisonay que en cualquier otro lugar del país. El uso de este árbol es muy específico. Con una técnica sencilla de manejo como son las podas escalonadas para la generación de un mayor número de rebrotes, sus ramas son utilizadas como alimento para el ganado vacuno.

En general las prácticas agrofotestales más utilizadas son: árboles alrededor de los cultivos y pastos, árboles dentro de los cultivos y pastos, árboles en pequeños grupos junto a las chacras, árboles como lindero de parcelas, arbustos espinosos junto a los caminos y combinaciones de los mismos. Todos estos árboles, tanto forestales como frutales, así como arbustos, no fueron instalados con un diseño preconcebido, sino aprovechando espacios libres al borde de sus parcelas o acondicionando un espacio para el árbol o frutal que eventualmente llegaba a sus manos y que era muy apreciado por ellos.

El aspecto más interesante, después del uso masivo del pisonay en las prácticas agroforestales, es la gran variedad de especies arbóreas, arbustivas y frutales, tanto nativas como exóticas, que se aprecian en la zona. Es una riqueza que muy poco se da en otros lugares de nuestro país. Se podría decir que, con la cantidad de especies que prosperan en este especial microclima, se pueden obtener muchísimos y variados usos, así como un sin número de productos y sub productos derivados. De otro lado, la abundante variedad de plantas aromáticas, medicinales y ornamentales propias de la zona, es otro rubro que al igual que el anterior, tienen un potencial incalculable.

En ese sentido, la diversificación de especies, para cualquier proyecto de desarrollo de los recursos naturales de estas comunidades, está resuelto. Es más, la posibilidad de introducir otras especies de valor ecológico y económico, potencialmente exitosas, son excelentes.

Las condiciones climáticas y edáficas de la zona son muy especiales, especialmente desde los 2 400 hasta los 3 000 msnm donde se nota una mayor exuberancia de la vegetación. Así mismo, la calidad del agua y la influencia térmica que proporciona la vegetación del Santuario, propicia condiciones ideales para la gran mayoría de las especies de flora.

Bajo esas condiciones tan favorables, solo se hace necesario una propuesta técnica muy bien diseñada, en base a objetivos propuestos en forma participativa por los propios campesinos.

2.4 Conocimiento y manejo de técnicas forestales

Como se ha venido explicando, las actividades forestales que tienen mayor relevancia en la zona se resume a la instalación de plantaciones, la tala de árboles con diferentes fines y el manejo de rebrotes del pisonay. Dentro de lo que podría llamarse el proceso de desarrollo forestal todo el proceso de generación del recurso, su manejo, aprovechamiento y transformación, hay una ausencia muy notoria de metodologías y técnicas para su óptima producción y rendimiento. los recursos forestales que cuenta la zona que ha derivado las diferentes actividades forestales que se desarrollan en esta zona, han contado con poco o casi nada de manejo técnico.

3. DESCRIPCIÓN DE LAS ESPECIES

3.1 Especies representativas para uso inmediato

Como se ha visto, existe una gran variedad de flora nativa y exótica en la zona de amortiguamiento. Especies arbóreas, arbustivas y frutales, así como una gran diversidad de plantas aromáticas y medicinales conforman este importante recurso.

Todas estas especies tienen un apreciable valor económico, ecológico y social en este ámbito. Sin embargo, muchas de ellas, por sus características y comportamiento, como crecimiento rápido, uso múltiple, plasticidad, manejo técnico y productividad, deben ser priorizadas para su propagación a mayor escala.

Las especies más representativas y de mayor distribución en la zona se presenta en el Cuadro Nº 1

3.2 Especies con menor presencia para su introducción progresiva

Algunas especies observadas a pesar de tener una potencial muy rico, no tienen una presencia significativa o se encuentran sub utilizadas. En este grupo se puede citar al antiporoto, el sauco, el quishuar y el yaravisco, entre otros.

El caso del antiporoto es uno de los más notorios. A pesar de las excelentes condiciones climáticas y edáficas de la zona para el crecimiento y desarrollo óptimo de esta especie, son contados los ejemplares que se puede hallar. Esta es una de las especies, tal vez la de mayor futuro, para la agroforestería andina. Su excelente valor económico ha sido tomado muy en cuenta por países como Colombia quienes llevan adelante extensos programas de plantaciones con esta especie, con objetivos que apuntan hacia la alimentación humana y la producción de forraje de alta calidad.

Igualmente la mermelada de sauco, tiene un enorme potencial en el mercado nacional, pudiendo constituirse en una actividad altamente productiva y rentable y una importante fuente de ingresos para las comunidades, como es el caso de la comunidad campesina de Chiara (distrito de Combapata, Cusco).

El quishuar, una especie ecológica y económicamente muy importante en la provincia de Tarma (departamento de Junín), cuyas varillas o "chaclas" son utilizadas en casi todas las casas con techos de teja en esa provincia, es un claro ejemplo de beneficios directos para las comunidades

Otra especie forrajera de importancia económica para la región andina, es el yaravisco. Esta especie cuyo manejo técnico se aprecia muy bien en la Granja El Lindero de IDMA Huánuco, es otra posibilidad a tener en cuenta en un plan de reforestación.

3.3 Otras especies con potencialidad ecológica y económica.

Hay otro grupo de especies que a pesar de existir una regular abundancia, no están siendo utilizadas en toda su capacidad. Es el caso del Huaranhuay, especie que es muy utilizada en la fabricación de muebles artesanales de buena calidad y gran demanda. La casi totalidad de los árboles existentes en la zona no han sido plantados, es decir, se han propagado naturalmente, y como ya es notorio, sin ningún tipo de manejo técnico. La instalación de un mayor número de estos árboles, con un manejo técnico adecuado, puede constituir una fuente importante de materia prima para la confección de muebles, permitiendo incluso, mejoras significativas en el diseño de los mismos.

El mutuy, como especie importante para la fertilidad de los suelos por su capacidad de fijación de nitrógeno e incorporación de materia orgánica al suelo por su gran capacidad foliar y otros arbustos como el noccay (yerba santa), el aguaymanto, el tomate andino, la zarzamora, por citar algunos, muestran también una potencialidad ecológica, y económica de importancia para la zona.

4. OBJETIVOS DEL PLAN

Los objetivos del Plan son los siguientes:

  • Disminuir o eliminar la presión que existe sobre el Santuario Nacional de Ampay de productos energéticos como leña, carbón y madera, al generar nuevos recursos forestales fuera de su ámbito.
  • Satisfacer las necesidades de leña y madera de la población aledaña al Santuario Nacional de Ampay
  • Mejorar la producción y productividad agrícola mediante la incorporación del árbol en el sistema productivo agropecuario de los campesinos.
  • Generar múltiples y variadas actividades forestales de importancia económica, mediante el aprovechamiento y transformación de los productos y sub productos forestales, proveniente de un manejo técnico adecuado.
  • A diferencia de otros proyectos de reforestación donde el objetivo principal es la instalación de plantaciones para mejorar el nivel de vida de las familias campesinas, en esta propuesta, por el peligro de una alteración mayor del ecosistema de una importante Unidad de Conservación, el objetivo principal resulta la protección del Santuario Nacional de Ampay, mediante la instalación de plantaciones con fines energéticos y agroforestales.

5. PRODUCCIÓN DE PLANTAS Y RITMO ANUAL DE PLANTACIONES

De acuerdo a los objetivos planteados, el mayor volumen de plantaciones a instalarse se orienta hacia la producción de leña y madera, para compensar no solo los volúmenes de madera que se extraen del Santuario, sino también el consumo energético de las familias asentadas en la zona de amortiguamiento. Para tal propósito, se debe calcular las áreas a reforestar con este fin y la cantidad de plantas a producir.

Para el cálculo de las áreas a reforestar debemos conocer los siguientes parámetros:
- la cantidad de tierras de aptitud forestal disponible (comunal y particular)
- la actual población de la zona e índice de crecimiento
- el consumo familiar de leña y madera
- la cantidad de plantaciones existentes
- la mano de obra disponible

No cabe duda que para generar un recurso forestal en un tiempo relativamente corto, es necesario usar especies de rápido crecimiento, como el eucalipto y el pino. Lo que se quiere son resultados en el más breve plazo, lamentablemente las especies nativas con fines de leña y madera son de lento crecimiento. De acuerdo al diagnóstico de comunidades de la zona de amortiguamiento y otros documentos revisados, se ha encontrado la siguiente información:

  1. cantidad de tierras de aptitud forestal disponibles: 399.32 ha
  2. población de la zona: 1 025 familias en 1999 y 1 373 familias para el año 2 019.
  3. consumo familiar de leña y madera: 8 metros cúbico por año
  4. cantidad de plantaciones: 229.42 ha
  5. mano de obra disponible: 1 600 personas

La población proyectada a 20 años de la zona de amortiguamiento será de 1 373 familias. Si el consumo anual por familia es de 8 m3 de leña y madera por año, las necesidades de leña y madera para esa población futura será de 219 680 m3, equivalente a 549 200 árboles, es decir, 499.27 ha de plantaciones de eucalipto y pino.

Si descontamos de esta cifra las plantaciones ya existentes (229.42 ha a 550 árboles por hectárea), quedarían por plantar 384 ha. Como se cuenta con 399.32 ha de tierras de aptitud forestal, convendría reforestar el total de estas tierras a un ritmo anual promedio de 133 ha. Si se requiere 64 jornales para instalar una hectárea de plantación, para 384 ha se requerirá 24 576 jornales en tres años, por lo tanto, siendo la mano de obra disponible de 60 000 jornales por año (el 50% del total de la mano de obra disponible), se podría plantar, sin inconvenientes, a un ritmo de 128 ha por año y poder cubrir lo requerido en solo 3 años. El otro 50% de la mano de obra se requerirá para las plantaciones agroforestales y frutícolas.

En ese sentido, se propone que la totalidad de plantaciones para leña y madera, así como las plantaciones agroforestales y frutícolas, sean instaladas en un período no mayor de cuatro años. Esto tiene mayor sentido si tenemos en cuenta que para proyectos de esta índole, una entidad cooperante no considera su financiamiento por un período mayor de cuatro años. De otro lado, urge dar solución al problema del Santuario Nacional de Ampay en el menor tiempo posible.

A continuación se presenta el los cuadros de metas físicas para un plan de reforestación de cuatro años, considerando para el primer año las metas físicas propuestas en forma participativa en los planes forestales comunales de las organizaciones de la zona de amortiguamiento.

En el Cuadro Nº 4 se muestra el consolidado de las plantaciones forestales del primer año, derivados de los planes forestales comunales elaborados. Los cuadros 5, 6 y 7 son cuadros desagregados por tipo de plantación: macizos, agroforestales y frutales respectivamente.

En el Cuadro Nº 8 se presenta el consolidado general del Plan para un período de cuatro años, que vendría a ser la vida útil del proyecto.

Como seaprecia en el Cuadro Nº 4, para el primer año se tienen metas físicas moderadas, considerando la poca experiencia de la mayoría de los comuneros en el manejo técnico de viveros y plantaciones de las especies seleccionadas. Además, este primer año, servirá para capacitar a técnicos y campesinos, adquirir destrezas, habilidades y experiencia en este tipo de actividad, con lo cual, para el segundo año se incrementan considerablemente las metas, y mucho más aún para el tercer año (expansión), bajando luego en el cuarto año en el que se inicia el retiro gradual del apoyo financiero y técnico, para la consecución de las actividades forestales ya en forma autogestionaria por los campesinos en los años siguientes, hasta completar las últimas tierras disponibles.

En forma similar se procedió a calcular la cantidad de plantas para agroforestería en las parcelas agrícolas y de pastos cultivados. En total se cuenta con 1 638.42 ha entre tierras de cultivo (bajo riego, secano y en descanso) y pastos cultivados (Cuadro Nº 2).

Se considera un promedio de 240 árboles que se requieren para una hectárea de plantación agroforestal. De acuerdo a la extensión resultante de tierras de vocación agrícola en general que son 1 638.42 hectáreas, el requerimiento de árboles para agroforestería será de 393 221 plantas, distribuido también en cuatro años conforme se muestra en el Cuadro Nº 8.

En resumen, al final del cuarto año se habrían instalado 400 ha de plantaciones en macizos, 1 638 ha con plantaciones agroforestales y 180 ha de plantaciones con frutales, utilizando 941 000 plantas entre especies forestales y frutales.

6. VIVEROS COMUNALES

Los requerimientos de plantas para el presente plan de reforestación, en lo posible deben provenir los viveros forestales-frutícolas comunales. La producción de plantas en los viveros comunales es muy importante dentro de una propuesta participativa. Las principales características del vivero comunal son las siguientes:

  • se instala por decisión de la comunidad
  • la producción es diversificada de acuerdo al plan forestal comunal
  • la infraestructura es sencilla y de bajo costo
  • utiliza prioritariamente materiales de la misma zona
  • la administración es conducida por la propia comunidad
  • participan organizadamente hombres y mujeres
  • se usa tecnologías sencillas, de bajo costo y funcionales
  • cumple un rol social
  • cumple un rol económico

De otro lado, las ventajas de un vivero comunal son las siguientes:

  • se elimina el costo del transporte desde los viveros permanentes
  • se evita el excesivo manipuleo y maltratos de la planta por el transporte
  • funciona como un centro de capacitación y experimentación permanente
  • los campesinos valoran mucho más las plantas producidas por ellos
  • es un buen indicador de autogestión comunal
  • es una obra más de infraestructura para la comunidad
  • constituye un lugar atractivo para los visitantes y moradores

Las desventajas de contar con un vivero comunal son muy pocas. Tal vez el abandono que pueda tener si no se ha realizado un buen trabajo de extensión y capacitación, o los daños que puedan ocasionar personas y animales si no se cuenta con una buena protección, o problemas técnicos por la calidad del agua o de los materiales para el substrato.

En general, son más ventajas las que ofrece un vivero comunal que desventajas, corroborado por la experiencia de desarrollo forestal comunal en la región andina durante los últimos 20 años.

Conceptualizar al vivero como un fin, trae como consecuencia que se invierta la mayor cantidad de esfuerzos y energía durante la fase de producción de plantas, y que se reste importancia a la siguiente fase que es la plantación. Es decir, no es muy relevante producir plantas de buena calidad si estas no pueden ser plantadas adecuadamente y, lo peor, no reciban los cuidados y protección requeridos.

La producción de plantas en viveros comunales, debe propiciar la utilización de las técnicas más avanzadas en este aspecto, cuidando de que esto no constituya un desembolso significativo de dinero para ellos o para la entidad que financie su proyecto, ni que tampoco limite en el futuro la autogestión comunal mediante el uso de sus propios recursos, tanto naturales como económicos.

Queda como alternativa, la producción de ciertas especies que requieran una mayor especialización técnica y cuidados especiales, como el caso de algunos frutales, que podrían producirse parte de estas en un vivero permanente.

7. PLANTACIONES FORESTALES

La técnica de plantar un árbol es tan antigua como lo son nuestras culturas y civilizaciones. Hoy en día y desde un punto de vista más institucional, las plantaciones son el producto tangible de todo un esfuerzo que demanda decisiones políticas, compromisos económicos, capacitación, planificación y programación de acciones. Por ello esta actividad se convierte en el "termómetro" que permite medir éxitos y fracasos de una propuesta, plan o proyecto.

Las plantaciones son en la silvicultura lo que son los cultivos en la agricultura, sin embargo, los términos reforestación (plantar árboles donde antes existieron) y forestación (plantar árboles donde antes no existieron), difieren tanto en su concepción básica como en la pertinencia de su aplicación, así, no se discute la reforestación, pero si en cambio la forestación especialmente en la región andina dentro del ecosistema denominado "páramo", donde se menciona que si por causas naturales no hay o no hubo bosque, no debe pensarse en plantar árboles, aspecto que ha puesto en tela de juicio el establecimiento de plantaciones de pino y otras especies.

Aunque es validado el concepto y las tecnologías de las plantaciones que se establecen con el propósito de crear masas vegetales en tierras que, por un sin número de razones fueron deforestadas, es preocupante la diferencia significativa que existe entre la tasa de deforestación y la de reposición. Según la FAO por aproximadamente 15 ha de bosques destruidos se reforesta en el mejor de los casos 1 ha.

La propuesta del presente Plan está orientada a la forestería andina cuyo objetivo principal es contribuir al manejo sostenible de los recursos naturales reniovables por parte del poblador andino. El conocimiento y sabiduría del poblador andino reflejan un entendimiento del ser humano con el clima y la naturaleza, por otro lado, es innegable que el árbol ha sido parte de la vida del poblador andino, se lo encuentra en las más variadas formas de manifestaciones culturales como fiestas, artesanías, cuentos y leyendas. Sin ir muy lejos, en Abancay a la Intimpa (Podocarpus glomeratus) se le considera como "árbol del Sol".

La concepción y métodos de manejar los sistemas productivos andinos, no han sido monocultivistas, al contrario es una visión sistemática que incorpora varios elementos biológicos, culturales, económicos, sociales y geopolíticos, que le dan una identidad de cultivo múltiple.

Las principales características de la forestería andina son:

  • flexibilidad y adaptabilidad a las diferentes condiciones edafo-climáticas y socio-económicas de cada región,
  • es parte de un proceso participativo de desarrollo rural,
  • las actividades de planificación-ejecución-seguimiento-evaluación son realizadas por las mismas comunidades,
  • se utiliza el conocimiento tradicional como parte de las metodologías y tecnologías utilizadas;
  • se replican patrones ecológicos naturales
  • la presencia del árbol se orienta a mejorar los sistemas agropecuarios de producción y no se considera aisladamente de estos; y, se utilizan especies de uso múltiple y preferiblemente nativas.

Es de nuestro interés que las plantaciones que se instalen bajo este plan, cumplan principalmente, funciones ecológicas, económicas y sociales, que beneficien no solo a las poblaciones involucradas sino también a la de las ciudades y que cumplan realmente los objetivos que nos proponemos.

8. CONSERVACION DE SUELOS

La conservación de suelos es atendida en general como "la ciencia de mantener y aumentar la base productiva (agrícola-ganadera-forestal) de los suelos, mediante la aplicación de obras físicas, agronómicas y vegetativas". Las prácticas de conservación de suelos no son nuevas en los Andes. Las antiguas sociedades andinas nos han legado varias demostraciones de sus ingeniosas obras: andenes, sistemas de irrigación, wuru warus.

Estas prácticas se combinaban con la existencia de bosques nativos los cuales contribuyeron a proteger los suelos de la erosión. Se puede decir que la erosión es el problema central que presentan los suelos andinos.

"La máxima protección que se le puede dar a los suelos andinos, es manteniendo o recuperando los bosques nativos"

Ante la destrucción de la cobertura boscosa y siendo esta una causa de la erosión de los suelos andinos, la visión integradora del desarrollo forestal comunal, propugna, a la par con la producción de plantas, plantaciones y manejo forestal, técnicas de conservación de suelos validadas localmente. La mayoría de estas técnicas incorporan al árbol como parte de sus componentes, ya sea como barreras vivas, linderos, etc., lo cual otorga utilidad al recurso forestal, como parte de los macizos en los pklanes de reforestación, y como un elemento de las prácticas de conservación que incluye cultivos, pastos, terrazas, pircas, etc.

Para enfrentar los problemas de erosión, se presenta una lista de las prácticas de conservación más difundidas, utilizadas y recomendadas en la región andina:

Obras físicas
  • zanjas de desviación y de infiltración
  • terrazas de formación lenta
  • muros de contención: pircas y gaviones
  • diques para el control de cárcavas
  • reservorios de agua

Estas obras para cumplir mejor su función deben estar acompañadas por el componente forestal como son: barreras vivas, cortinas rompevientos, cercas vivas y plantaciones en línea.

Obras agronómicas
  • preparación del terreno: surcos en contorno, labranza mínima, incorporación de materia orgánica
  • ordenación de los cultivos: en contorno, en fajas, rotaciones, asociaciones
  • manejo de los cultivos: análisis de suelo y semillas, selección de semillas, desinfección de suelos y semillas, control fitosanitario, riegos, y
  • protección de obras físicas

II. ACTIVIDADES FORESTALES PARA EL DESARROLLO DEL PLAN DE REFORESTACION

INTRODUCCIÓN

El plan de reforestación que se propone debe considerar actividades forestales complementarias, con una orientación eminentemente técnica que permitirá una mayor eficiencia para el cumplimiento de los objetivos trazados.

En ese sentido, se plantea a continuación las recomendaciones a seguir en el manejo técnico del plan de reforestación:

1. RECOLECCIÓN DE SEMILLAS

Una condición básica para la autogestión comunal es que, en lo posible, ellos dependan de sus propios recursos. Por eso, es muy importante que la comunidad se auto abastezca con semillas forestales, frutícolas y material vegetativo, aprendiendo las técnicas de su recolección y manejo.

Para todo este proceso es importante preparar participativamente y con anticipación, un calendario fenológico para cada comunidad, que contenga información sobre las diferentes fases vegetativas de las plantas como: floración, maduración fisiológica de la semilla, dehiscencia de semillas, dormancia y brotamiento de yemas. Para esto es importante un registro fenológico donde se anotará, con la información de los campesinos y las observaciones de campo, cada una de las fases de la fenología de las especies de interés.

El calendario fenológico es la base para preparar el calendario de actividades forestales, dentro del cual está ña recolección de semillas y de material vegetativo.

Durante la fase de campo del estudio, se ha elaborado un calendario fenológico muy aproximado, que debe ser mejorado en el futuro con información más precisa.

Es muy importante en este aspecto, la capacitación a los campesinos sobre los siguientes aspectos:

  • Técnicas de recolección de semillas y material vegetativo
  • Secado de semillas, preservación, tratamientos y almacenamiento
  • Análisis: pesado, conteo, pruebas de germinación, poder germinativo y viabilidad
  • Acondicionamiento de material vegetativo y transporte

Para el caso de plantaciones en macizos con fines de producción de madera y leña, se recomienda diversificar las especies de pino y eucalipto, teniendo como alternativas, aparte del Eucalyptus globulus y el Pinus radiata, las especies que a continuación se menciona, que han tenido éxito en programas de investigación de ensayos de introducción de especies y procedencias:

  • Eucalyptus nitens
  • Eucalyptus viminalis
  • Pinus patula
  • Pinus greggi

2. VIVEROS COMUNALES

Se ha visto la importancia de los viveros comunales para sostener la demanda de plantas del plan de reforestación y las ventajas que tiene en beneficio de la comunidad. Sin embargo, es necesario tener en cuenta algunos aspectos técnicos para optimizar la producción en calidad y cantidad.

Ubicación

El terreno que se elija para instalar el vivero comunal debe cumplir ciertos requisitos como:

  • Encontrarse próximo a una fuente permanente de agua, que no esté contaminada, ni sea alcalina.
  • El terreno debe ser plano o ligeramente inclinado, bien drenado y profundo
  • Cerca de una casa para otorgarle vigilancia
  • Libre de sombras
  • De ser posible se encuentre protegida
  • Cerca a la carretera o caminos
Tamaño y distribución

El tamaño del vivero se debe calcular considerando la máxima producción que ha de tener durante el desarrollo del plan. De no ser posible encontrar un terreno del tamaño requerido, se puede instalar dos viveros que podría ser para dos pisos altitudinales diferenciados.

El vivero debe contar con las siguientes áreas: patio de materiales, camas de almácigo, camas de repique, platabandas, área para producción de patrones, pasadizos, red de acequias, poza de compost, poza para producción de humus, caseta de guardianía (no indispensable).

Protección

Un vivero comunal debe contar con un cerco perimétrico de protección, así como una puerta de acceso segura, con picaporte y candado. Dentro del vivero se debe proteger de una manera especial las camas de almácigos, porque concentra la mayor parte de la producción del vivero. Cualquier descuido puede afectar la calidad y la cantidad de las plantas a producir.

Labores culturales

Desde la instalación de almácigos hasta la salida de plantas del vivero, las labores culturales no deben descuidarse en ningún momento. Estas labores tienen carácter permanente y de su manejo depende mucho la calidad de las plantas. Estas son: riego, tinglado, deshierbo, remoción y clasificación, poda de raíces, prevención y control de plagas y enfermedades.

3. PLANTACIONES FORESTALES

Contar con plantas de buena calidad para la plantación es lo que siempre se busca. Si embargo, para el éxito completo en esta fase, se requiere también una plantación de calidad. Para esto se deben seguir algunas pautas que son determinantes para conseguir este éxito.c Los objetivos de la plantación

Deben estar en función de los problemas detectados; es decir, que el cumplimiento de un objetivo será parte de la resolución de un problema dado. En el caso del presente plan, el problema es la tala de árboles con fines energéticos, por lo tanto, la plantación deberá tener como objetivo sustituir la fuente energética proveniente del Santuario.

En la región andina los principales objetivos de las plantaciones pueden ser: energéticos (leña y carbón), agroforestales (forraje, frutos, medicinas, protección de cultivos, etc.), de recuperación de tierras (fijación de nitrógeno, producción de biomasa), paisajísticos (ornamentales, parques y jardines) y otros (fuentes de empleo, durmientes, postes).

Selección de sitio

Frecuentemente los programas de reforestación empiezan contrariamente a la lógica de una buena planificación de la plantación, produciendo plantas sin saber dónde se van a plantar ni en qué cantidad.

El análisis de las características de sitio es de mucha importancia en la región andina, dada sus particulares condiciones edáficas y climáticas. Se ha generalizado el concepto de que la altitud y, en el mejor caso un rango altitudinal, es la única variable a considerar al momento de seleccionar una especie forestal o agroforestal.

Los aspectos que deben ser considerados en el análisis de las características del sitio a plantar son: fisiografía (altitud, topografía y exposición), clima (precipitación, temperatura, vientos, heladas, granizadas), suelo (condiciones físico-químicas, profundidad, pedregosidad y pH), y factores bióticos (plagas, enfermedades, especies indicadoras).

En las áreas seleccionadas para las plantaciones, se debe hacer previamente la caracterización del sitio con los aspectos antes mencionados para determinar las especies, los objetivos, el diseño, las técnicas de plantación y el manejo forestal futuro.

Selección de especies

Como se ha dicho la caracterización del sitio definirá la o las especies más promisorias para esas condiciones. En base a esto se plantearán los objetivos, tipos de plantación, diseño y técnicas de las plantaciones a instalar. Sin embargo, ocurre en muchos casos, y esto es muy notorio en la zona de amortiguamiento de l SNA, plantaciones anteriores o árboles de otras especies que muestran buen crecimiento, pueden considerarse como especies indicadoras para un plan de reforestación más amplio o extenso con las mismas especies. Se recomienda de todas maneras, una caracterización de sitio para contar con más elementos técnicos que aseguren el éxito de las plantaciones.

Tipos de plantación

De acuerdo a los objetivos que cumplen las plantaciones, se consideran varios tipos de plantación: en macizos, agroforestales, silvopastoriles y de protección.

Las plantaciones en macizos se instalan en áreas amplias, más o menos homogéneas, en forma masiva, bajo un diseño y ordenamiento previo. Estas se instalan generalmente para la producción de madera (aserrío, madera de construcción, postes, vigas, puntales, etc), leña y carbón y generar ingresos económicos. Las especies más utilizadas en este tipo de plantaciones son el eucalipto y el pino.

Las plantaciones agroforestales se instalan cerca de los cultivos, generalmente al borde de las chacras, cerca de las casas, al borde de los caminos, dentro de la chacra en forma muy distanciada, utilizando árboles forestales, arbustos y en algunos casos árboles frutales. Estas plantaciones cumplen funciones de protección de los cultivos, contra vientos y heladas, daños de animales y personas, así como innumerables beneficios directos como producción de frutos, forraje para el ganado, medicinas, tintes, fibras, materiales ligeros para construcción (varillas, "chaclas"), materia prima para artesanías, leña, etc.

Con el fin de mejorar la calidad y cantidad de los pastos, así como dar protección al ganado con la sombra de los árboles, se instalan las plantaciones silvopastoriles, generalmente alrededor de los pastizales, dividiendo potreros y en pequeños rodales que servirá de refugio y protección a los animales. Al igual que las plantaciones agroforestales, cumplen funciones de protección contra inclemencias climáticas y daños.

Plantaciones de protección son aquellas que se instalan en forma de macizos, en líneas, fajas, cortinas o rodales, con el fin de proteger, poblaciones, causes de río, infraestructura (carreteras, canales) y tierras en peligro de erosión. Estas plantaciones no están sujetas a ningún tipo de aprovechamiento, salvo lo que resulte de su manejo. Su principal función es la de proteger.

Preparación de sitio

Es una labor muy importante para el prendimiento y crecimiento inicial de la plantación. Las actividades que comprende son: trazado, marcación, limpieza (solo se debe considerar la limpieza del matorral en un área entre 60 cm a 1 m de diámetro, dependiendo de la abundancia de vegetación) y apertura de hoyos. Para esta última se recomienda la apertura de hoyos de 40 x 40 x 40 cm. Una buena remoción de tierra tiene favorece en gran medida el crecimiento de la planta.

Es más conveniente aún si la plantación forestal se combina con prácticas de conservación de suelos como, terrazas individuales,, terrazas de formación lenta, zanjas de infiltración, terrazas de banco, etc. Diseñada con anticipación, después de haberse hecho una evaluación de las características del terreno.

Diseño de la plantación

Para el diseño de la plantación es importante conocer el o los objetivos de la plantación, además, las características topográficas, edáficas, climáticas y la exposición. Tomando como base esta información se determina el distanciamiento entre plantas y el diseño propiamente: cuadrado, rectangular, tres bolillo, lineal, en curvas a nivel, con obras de conservación de suelos y algún otro diseño especial.

Técnicas de plantación

En primer la época más adecuada para el inicio de las plantaciones es después de dos tres semanas de iniciada la temporada de lluvias (diciembre) o cuando el suelo ha humedecido por lo menos 40 cm de profundidad. La plantación debe concluir indefectiblemente a fines del mes de febrero. Para un buen prendimiento, la plantación se requiere por lo menos un mes de lluvias constantes, por eso, plantar después de febrero es un riesgo que puede traer graves consecuencias en la sobrevivencia de la plantación, por lo menos, en años normales de precipitación.

Antes de plantar, se debe hacer la poda de raíces, tanto a las producidas a raíz desnuda, como a las producidas en bolsas de polietileno. A estas últimas hay que cortarles 2 cm de la base de la bolsa y realizar tres cortes verticales equidistantes de 2 mm de profundidad.

El hoyo se rellena invirtiendo el orden de la tierra extraída, es decir la tierra superficial debe ir al fondo del hoyo. La planta debe quedar al centro del hoyo, pisoneando bien la tierra alrededor de la planta, dejando el nivel de tierra a unos 5 cm por debajo de la superficie, para captar mejor el agua. En zonas más secas o con poca lluvia este desnivel podría ser mayor.

4. PLANTACIONES FRUTÍCOLAS

Es un sentir general el deseo de la población campesina por contar con árboles frutales en sus parcelas. La producción e instalación de árboles frutales en las comunidades puede traer muchas ventajas. A parte de los beneficios reconocidos para la alimentación humana, la promoción de estas especies puede facilitar considerablemente la actitud de los campesinos para reforestar sus tierras, en sus parcelas agroforestales y dentro del Santuario. En ese sentido, esta actividad debe considerarse de primera importancia en el plan de reforestación para la zona de amortiguamiento.

Las técnicas y recomendaciones para la instalación de frutales, no corresponden al presente estudio. Sin embargo, se puede comentar en el sentido que, los árboles frutales instalados en las parcelas de las comunidades visitadas, carecen de un manejo técnico, por lo cual su producción en calidad y cantidad resulta muy por debajo con relación a las plantaciones manejadas técnicamente. En ese sentido, el plan de reforestación debe incluir, por un lado, la producción e instalación de frutales, y por el otro, el manejo técnico de las plantaciones ya establecidas.

5. PROTECCIÓN DE PLANTACIONES

De acuerdo a las evaluaciones de plantaciones realizadas durante los últimos 20 años, se ha visto que la principal causa de la mortalidad y daños en las plantaciones, se debe principalmente a la falta de una adecuada protección de las mismas.

Tal vez esta sea la principal actividad de todo el proceso, para asegurar el éxito de las plantaciones. La protección, es un tema muy amplio que incluye la protección perimétrica o individual de las plantaciones (con diferentes materiales y diseños de acuerdo al lugar, las condiciones y la disponibilidad de recursos), la prevención y el control de plagas y enfermedades, así como la prevención y el control de incendios forestales.

Se debe entender que la plantación no termina cuando se planta el árbol. Al contrario, la plantación recién comienza al plantar el árbol. Por esta razón, la protección de plantaciones, a partir de ese momento, es la actividad más importante para la sobrevivencia y desarrollo de las plantas. Es pues, la protección, la llave del éxito de las plantaciones.

Como se mencionó, las técnicas y diseños son muy amplios y variados, de acuerdo a la realidad y condiciones de cada lugar. Para el caso de la zona de amortiguamiento se recomendaría, para plantaciones en macizos, cercos perimétricos con especies arbustivas espinosas, con palos y ramas y cercos de piedra y, en caso de disponer de recursos, con alambre de púas. Para el caso de plantaciones agroforestales y frutícolas, convendría la protección individual con arbustos espinosos y cercado con piedras o mallas (frutales).

III. MANEJO FORESTAL

INTRODUCCION

El manejo forestal se entiende como el conjunto de técnicas que, aplicadas a las plantaciones en macizos, la agroforestería y los bosques nativos, mejoran la protección y la producción de bienes y servicios. En otras palabras, se maneja para mantener, fomentar o disminuir la competencia por luz, agua y nutrientes de los árboles frente a cultivos, pastos, árboles, arbustos y otras especies vegetales, dependiendo del ecosistema objeto de manejo. En resumen, la productividad del bosque está en función directa con el manejo forestal, sean estas plantaciones o bosques naturales.

Como se ha comentado al inicio de este documento, la ausencia de un manejo técnico de las plantaciones y de los bosque naturales que aún quedan en la zona de amortiguamiento, es notoria. En ese sentido el plan de desarrollo forestal de esta zona, debe considerar el manejo forestal dentro de sus actividades a partir del primer año.

Es conveniente aclarar que, por carecer de información sobre la cantidad de hectáreas de plantaciones que realmente cuenta cada comunidad, las actividades de manejo no se incluyeron en los planes forestales comunales. Sin embargo, este aspecto puede considerarse en el momento que se cuente con la información respectiva.

A continuación se indican las actividades más importantes de manejo forestal, para el caso de bosques naturales, plantaciones forestales en macizos y plantaciones agroforestales.

1. MANEJO DE BOSQUE NATURALES

Un manejo técnico bien conducido, requiere necesariamente de una evaluación o inventario del bosque a fin de conocer su composición florística, su volumen, el desarrollo de la vegetación natural, así como las características edáficas y topográficas donde se desarrollan. Esto permitirá definir las principales actividades técnicas de intervención, la definición de objetivos y el plan de manejo en sí.

En bosques naturales, generalmente las actividades más importantes de manejo estarían orientadas al manejo de la regeneración natural, la productividad del bosque y su conservación. Dentro de estas se desarrollan acciones técnicas como podas, limpieza sanitaria, extracción de árboles muertos e instalación de parcelas para medición del crecimiento.

Para el caso de la zona de amortiguamiento, donde son pocos los bosques naturales que aún se conservan y están bajo la presión poblacional para aperturar nuevas tierras para la agricultura, las propuestas de manejo deben ser más flexibles. Es preferible orientar técnicamente a los campesinos en la apertura de nuevas tierras dentro de los bosques naturales bajo ciertos límites y consideraciones técnicas, como por ejemplo la apertura de fajas de no más de 8 m de ancho en sentido horizontal, dejando una faja similar de bosque, alternando de la misma manera de abajo hacia arriba o viceversa. La faja de bosque que queda, brindará condiciones favorables a los cultivos por el efecto protector y termoregulador, así como la obtención de productos maderables y energéticos proveniente de las actividades de manejo. Esto es más realista que pretender prohibir la apertura de nuevas chacras, ya que se corre el riesgo de un resultado contraproducente.

En aquellos bosques naturales que se quiera conservar, se deben elaborar planes sencillos de manejo, que no signifiquen dificultad alguna para que los campesinos lo puedan elaborar, entender y llevarlo a la práctica.

2. MANEJO DE PLANTACIONES FORESTALES EN MACIZOS

Para el manejo de plantaciones en macizos, al igual que en el caso anterior, si la extensión lo requiere, se debe hacer una evaluación mediante un inventario forestal, para conocer el estado del bosque: sanidad, crecimiento, sobrevivencia, daños, crecimiento, número de plantas y volumen por hectárea, para formular un plan participativo de manejo de la plantación.

Para extensiones menores de 5 hectáreas, se debe plantear solo prácticas sencillas de manejo como: recalce (al primer año), podas, manejo de rebrotes, y raleo (sanitarios y de competencia), con el fin de mejorar la productividad de las plantaciones.

En el caso de la zona la situación es muy variada, pero en la mayoría de los casos será más frecuente la aplicación de prácticas sencillas de manejo debido a la predominancia de un mayor número de plantaciones pequeñas.

En plantaciones agroforestales, las prácticas de manejo se concentran más en la poda de ramas, que puede ser de diferentes tipos: de formación, desmoche alto, desmoche bajo, podas mixtas, poda de ramas laterales, dando como productos frutos, forraje, varillas, hojas, tintes y leña, entre otros. De la misma forma se procede con las plantaciones silvopatoriles.

En conclusión, el manejo técnico de bosques naturales, de plantaciones forestales, plantaciones agroforestales y plantaciones frutícolas, mejora la calidad de los productos, e incrementa la productividad de los recursos manejados. El manejo convertirá a los bosques y plantaciones, en una fuente permanente de recursos energéticos, tan necesarios para disminuir la presión sobre la flora natural del Santuario Nacional de Ampay.

3. EXPERIENCIAS CAMPESINAS

En el plan se considera también la experiencia campesina en todos los aspectos del desarrollo forestal, sobre todo en el manejo forestal, donde se ha notado experiencias interesantes surgidas del interés y curiosidad de los campesinos. Estas experiencias deben ser recogidas para ser sistematizadas y validadas para de esta forma enriquecer la propuesta técnica de manejo.

V. APROVECHAMIENTO Y TRANSFORMACION FORESTAL

INTRODUCCION

La fase final del desarrollo forestal corresponde al aprovechamiento forestal y la transformación primaria o elaborada para la obtención de productos y sub productos, que proporcionará importantes beneficios económicos.

Generalmente las técnicas de aprovechamiento actual en la zona de estudio no son muy apropiadas. Las técnicas de apeo son realizadas con poco criterio técnico, notándose deficiencias como tocones muy majos, muy altos o astillados después del corte, lo cual no favorece la emisión de rebrotes vigorosos, disminuyendo la calidad del producto. Igualmente ocurre con el desrame y el trozado, ocasionando en muchos casos desperdicios innecesarios.

Otro tanto ocurre con la extracción de la madera. En muchos casos, los arboles apeados o trozas son lanzados desde lo alto, propiciando la erosión y poniendo en riego la vida de personas, afectando cultivos y plantaciones pequeñas. En ese sentido, el plan de desarrollo forestal debe contemplar la capacitación de las comunidades en técnicas de apeo, y trozado, así como también en extracción y transporte.

Aprovechamiento integral del árbol

Se conocen técnicas para un aprovechamiento más integral del árbol, es decir, técnicas para obtener el uso más eficiente de cada una de las partes del árbol, logrando además de eso, un mayor valor agregado. Se ha notado que algunos campesinos lo hacen, pero es mucho más aún lo que se podría hacer. Por ejemplo, de un mismo árbol se puede obtener, madera, leña, varas y varillas, ramas para mangos, hojas, frutos, semillas, etc., buscando el uso más eficiente de cada una de las partes del árbol, de acuerdo a las posibilidades de cada especie.

Las potencialidades y uso de la madera en la zona de estudio, merecería un estudio más profundo, que contemple aspectos técnico, sociales, ecológicos y económicos, sobre todo de mercado. De esta forma, se podrá orientar mejor los fines de las plantaciones.

Pequeñas industrias forestales

Como se ha visto, el bosque natural y las plantaciones forestales (macizos, agroforestales y silvopastoriles) constituyen una gran fuente de recursos, cuyos beneficios pueden darse mediante su aprovechamiento directo (leña, madera, postes, varillas, frutos, tintes, forraje, etc.) o a partir de su transformación (tablas, carpintería, mermeladas, néctares, deshidratación, productos medicinales, aromáticos, etc.).

En ese sentido, se debe propiciar la instalación de pequeñas industrias forestales, ya que, a través de sus diferentes actividades como son, la extracción, recolección, tratamientos y transformación, propicia la creación de fuentes de trabajo, pone al alcance de la comunidad productos elaborados a precios más accesibles, genera actividades conexas y se obtiene un mayor valor agregado. Sin embargo, antes de promocionar esta actividad, se debe contar con un buen estudio de mercado y de las potencialidades de los recursos forestales existentes.

De otro lado, es necesario señalar que, la instalación de pequeñas industrias requiere, aparte de la capacitación que se deba dar en este rubro, la conformación de un grupo seleccionado y capacitado, para la gestión y manejo de la pequeña industria y la comercialización de productos.

V. CALENDARIO DE ACTIVIDADES FORESTALES

Las actividades forestales en el campo siempre han estado guiadas por el calendario agrícola, el mismo que recoge tanto el conocimiento tradicional campesino como aquel que es comprobado científicamente; sin embargo, las propuestas forestales y agroforestales demandan de un instrumento no solo de mayor especialidad técnica, sino que articule otros aspectos de índole socio-cultural especialmente. Este instrumento se conoce como "Calendario Forestal", que no está aislado de las otras actividades de la comunidad, al contrario se adecua con el clima, las fiestas, la migración, las actividades agrícolas, pecuarias, escolares, entre otras.

La respuesta ha ¿cuándo realizar las actividades forestales y agroforestales en la región andina? Es la que busca dar el calendario forestal, por lo tanto, debe ser considerada como una herramienta que orienta a directivos, técnicos, extensionistas, promotores y familias campesinas en la ejecución oportuna y efectiva de las actividades forestales comunales. El calendario forestal ordena la distribución de las actividades forestales en el tiempo, incorpora las actividades regulares de los procesos de extensión y otras que la entidad de apoyo incluya en sus modelos tecnológicos y metodológicos. Por lo general el calendario se establece para un año y su aplicación estará sujeta los respectivos ajustes en función de las propias realidades climáticas y sociales de la región, comunidad o zona donde se aplique.

1. EL CALENDARIO FORESTAL Y EL CLIMA

Los períodos de lluvias, sequías, presencia de heladas y vientos son los factores de mayor trascendencia en la región andina que el calendario registra. El período de lluvias que generalmente se presenta entre octubre y abril, es de vital importancia conocerlo sobre todo para realizar las actividades de plantaciones. De igual manera, la época seca que se presenta entre mayo y setiembre es necesario considerarla ya que la falta de agua requiere la construcción de reservorios u otras obras de infraestructura tanto para la producción de plantas como para las mismas plantaciones en los casos que las circunstancias así lo exijan.

El fenómeno meteorológico conocido como "helada" tiene su mayor incidencia en las partes altas entre los meses de mayo a agosto, la principal prevención para contrarrestar los efectos de la helada, es la selección de especies resistentes como la queuña y el colle. De igual manera, los fuertes vientos que se registran entre junio y setiembre son determinantes en la selección de especies y sitios a plantar.

Como cualquier otro cultivo, el árbol tiene una época determinada para su reproducción (por semillas o vegetativamente), para su plantación (generalmente en la época de lluvias) y para su manejo. La adopción de técnicas específicas en estas actividades, así como su manejo, puede variar en cierta forma el período de ejecución de los trabajos. Por ejemplo, para una misma especie, el inicio de la propagación de plantas utilizando bolsas de polietileno, es conveniente adelantarla con relación al inicio de la producción de plantas a raíz desnuda.

2. EL CALENDARIO FORESTAL Y OTROS CALENDARIOS QUE MANEJA LA COMUNIDAD

Los calendarios festivos, escolar, agrícola, pecuario y de migración, representan actividades programadas en el tiempo por las comunidades, que el calendario forestal las recoge para evitar duplicar acciones durante una época determinada. El calendario festivo contiene los momentos de fiestas religiosas y cívicas que se desarrollan en determinadas épocas del año cuya duración va desde 1 a 20 días. El escolar corresponde al período abril - diciembre. El agrícola es el más conocido y presenta características de rigidez ya que algunas actividades no admiten demoras como la siembra, aporques, cosechas, etc. La migración se manifiesta en la forma interna, cuando tienen tierras en diferentes pisos altitudinales que se manejan por períodos migratorios determinados por siembras y cosechas, y la otra externa, por períodos indeterminados se migra por lo general a las grandes ciudades o regiones de intensa actividad económica o productiva temporal.

3. CARACTERÍSTICAS Y MANEJO DEL CALENDARIO FORESTAL

Las formas de presentación que puede tener un calendario forestal varía de acuerdo a los lugares donde se ha desarrollado y a la aceptación, comprensión y manejo que tiene el mismo por los campesinos. El calendario que aquí se presenta es un calendario que tiene muchos años de aplicación, sobre todo en el sur del país, cuyas mejoras se han ido dando con el transcurso de los años, Así mismo, recoge experiencias de otros lugares del país donde tiene gran aceptación por los campesinos por su sencillez y fácil manejo.

Considerando el rango altitudinal en que se ubican las comunidades de la zona de amortiguamiento, en el presente documento se presenta dos calendarios para rangos altitudinales diferentes (Cuadro Nº 9 y Cuadro N° 10,):

  • C.F. para el piso altitudinal comprendido entre los 2 400 a 3 000 msnm
  • C.F. para el piso altitudinal comprendido entre los 3 000 a 3 600 msnm.
Características:
  • Se basa en un calendario fenológico de especies forestales elaborado previamente.
  • Considera los períodos de ocurrencias meteorológicas más importantes: lluvias, sequía, heladas, vientos.
  • Toma en cuenta los otros calendarios de las comunidades principalmente: agrícola, pecuario y festivo.
  • Cada calendario corresponde a un rango altitudinal definido
  • Es flexible porque se puede ajustar a condiciones climáticas y sociales coyunturales.
  • Es perfeccionable, pues con la experiencia adquirida en una campaña donde se ha mejorando el manejo técnico de las especies, encontrado limitaciones o incorporado nuevas especies, el calendario se puede ajustar a tales condiciones, y así mejorarlo; aunque por la experiencia se sabe, que cada vez los cambios serán menores con tendencia a estabilizarse.
Manejo del Calendario Forestal
  • En la primera columna se presenta la especie o grupos de especies que pueden ser utilizados en función a las condiciones edafo-climáticas del respectivo rango altitudinal. No necesariamente se van a utilizar todas las especies en cada comunidad. Eso depende de la realidad y necesidades comunales que serán indicadas en el plan comunal.
  • Las doce columnas siguientes representan a los doce meses del año, es decir, de enero a diciembre.
  • La intersección entre la especie y el mes seleccionado corresponde a un casillero que indica la actividad o actividades que corresponden en ese mes para dicha especie.
  • Esta forma de presentación del calendario facilita la planificación de actividades para un determinado mes, bimestre o trimestre. Si separamos la columna de un determinado mes, tenemos las actividades completas para las especies con las que se están trabajando, ya sea en la producción de plantas, plantaciones, manejo forestal, aprovechamiento, así como para la evaluación y planificación comunal y organización comunal.
  • Con las actividades conocidas para determinado mes, se puede planificar la capacitación que debe ser impartida anticipadamente, así como el acopio de materiales, insumos, etc., necesarios. Esta es una gran ventaja, sobre todo para el plan de capacitación, tanto en aspectos productivos, como de planificación, organización y gestión, entre otros.
  • Las actividades propuestas mes por mes y para cada especie, en lo posible deben respetarse. En todo caso, si las condiciones climáticas varían con relación a un año normal se pueden hacer los ajustes que correspondan. Sin embargo, por la experiencia conocida, es preferible adelantar moderadamente las actividades, por ejemplo en la producción de plantas, pues, si el crecimiento de la planta se acelera, esto se puede regular mediante un buen manejo del riego, remoción o poda de raíces.
  • De ninguna manera se deben retrasar las actividades señaladas en el calendario, porque se corre el riesgo de que en el caso de producción de plantas, estas no puedan alcanzar el tamaño deseado para la plantación o puedan sufrir daños severos o muerte por fenómenos climáticos, al no estar debidamente preparadas (lignificadas) y con el tamaño adecuado.
  • El uso del calendario requiere un registro permanente tanto del comportamiento fenológico de las especies como de las experiencias positivas o negativas que se encuentren en su aplicación, para perfeccionarlo cada vez que sea necesario.

VI. EXTENSION PARTICIPATIVA

A parir de la década de los 80 se inicia un cambio de los antiguos modelos de extensión sectorialistas, que replantea de manera profunda el contexto y las concepciones de la extensión, cambio que empieza a consolidarse durante los años 90. Este nuevo concepto de extensión asume como objetivo principal el bienestar y trabajo autogestionario del campesino, y se dedica capacitarlo en la formulación y ejecución de proyectos productivos que se relacionan con sus necesidades, recursos y habilidades para gestionar su autodesarrollo. Por ser mas participativo, este sistema de extensión logró generar en el campesino una mayor valoración de sus capacidades y, consecuentemente, una mejor motivación para volverse gestor de su propio desarrollo.

1. CARACTERÍSTICAS GENERALES

Estas son algunas características generales de este sistema que merecen destacarse, y cómo tienen que ser adaptadas a una situación específica.

  • Se trata de un sistema porque interrelaciona varios componentes, constituido por el hombre y la mujer campesinos, recursos naturales, tecnologías, culturas, concepciones, producción, mercados, agentes externos y organización comunitaria.
  • El sistema, por las formas variadas en las que se presentan sus componentes, es flexible, adaptable a las diferentes realidades, pero siempre parte de bases conceptuales generales que pueden ser consideradas como ejes movilizadores de su aplicación.
  • Propicia el diálogo de concocimientos y exige cambio de actitudes en los facilitadores o extensionistas externos de la comunidad como también, los promotores y miembros de la misma comunidad.
  • Es dinámico, es decir sufre permanentes ajustes, cambios y mejoras porque se retroalimenta por sí mismo, a fin de buscar soluciones a problemas que impidan el desarrollo en base a conocimientos y capacidades comunales.

A continuación se presentan características específicas de la extensión participativa que han sido validadas durante los últimos diez años en los países andino.

2. CARACTERÍSTICAS ESPECIFICAS

  1. La familia campesina es el sujeto principal de la extensión, pero se comunican con ella a través de la organización comunal, a través de sus directivas, y a través de los promotores y promotoras campesinas dedicadas a la capacitación de la familia.
  2. La responsabilidad de organización y capacitación de la comunidad para ejecutar proyectos productivos es de promotoras y promotores comunales, quienes son capacitados por extensionistas de instituciones de desarrollo. Los promotores no son pagados, pero reciben beneficios de sus comunidades para compensar sus trabajos. Así mismo, deben ser reconocidos por instituciones de desarrollo y educativas del país como los verdaderos técnicos que son.
  3. Todo programa de extensión debe tener un eje dinamizador central. El eje del desarrollo forestal comunales el bosque y el árbol, el cual debe ser considerado como un medio de apoyo a otras alternativas (agricultura, ganadería, leña, madera, riego, etc.) de desarrollo presentes en la comunidad, como parte de un plan de desarrollo integral.
  4. Todos los procesos de extensión deben desarrollarse en un marco de alegría, objetividad, transparencia, honestidad, sinceridad. Estos y otros valores deben ser considerados y aplicados por los dos actores importantes: la comunidad y los facilitadores externos. No se debe crear falsas expectativas y lo que se dice y se promete debe cumplirse.
  5. El éxito temprano motiva; por lo tanto, el desarrollo de la comunidad comienza desde lo singular, lo pequeño, lo sencillo, para luego pasar a cosas más complicadas, más integrales y más productivas.
  6. Por más pequeña que sea, toda actividad productiva debe tener beneficios claros y concretos, como parte del plan de desarrollo local o comunal elaborado por y con la gente del lugar. La comunidad sabrá definir las prioridades en cuanto a sus necesidades y demandas, en las cuales incluirá las actividades que posean rendimientos rápidos y logros rápidos, como parte de una propuesta que aporte a la solución integral, por lo menos parcialmente, de necesidades inmediatas de la comunidad.
  7. La mujer campesina participa, conjuntamente con el hombre, en los procesos de toma de decisiones, de tal manera que se asegure un reparto equitativo de las cargas de trabajo y de los beneficios sociales, ambientales y económicos del desarrollo. Favorecer a la mujer campesina en los proyectos productivos es aplicar una discriminación positiva hacia la mujer que es más que justificado al considerar la discriminación negativa que ha sufrido ella por siglos.
  8. La participación es el poder de decisión. A medida que se logra resultados visibles, se aumenta la participación. La participación es una responsabilidad de todos y no un derecho que se puede obviar, las familias campesinas que no participan en el desarrollo, tampoco participan de los beneficios, a menos de que existan circunstancias especiales de su no participación.
  9. En la comunidad deben ser establecidas ciertas prácticas o sistemas de trabajo que permitan analizar y mejorar todos los procesos de desarrollo, de modo que estos se conviertan en una escuela donde el mismo campesino sea quien investigue y adapte cada componente del desarrollo forestal comunal a sus necesidades y condiciones de vida. Esto es parte del proceso de capacitación, es el motor del desarrollo y es el dinamizador de la autogestión campesina.
  10. Se debe respetar los conocimientos y la cultura tradicional del campesino, ya que estos elementos permiten formar una base sólida para el desarrollo. Por otro lado, para aumentar la productividad de las propuestas, es necesario tecnificar los procesos. Tecnificación que se logra a través del sistema de escuela comunitaria antes indicado.
  11. Finalmente, conflictos de diferente naturaleza pueden presentarse en cualquier momento de la interacción comunidad-agentes externos. Para evitarlos, es necesario enfrentar cualquier problema mediante diálogos abiertos y transparentes, antes de que estos problemas degeneren en conflictos. Las acciones a favor del desarrollo forestal comunal serán posibles siempre y cuando los actores trabajen en base a consensos.

3.CONCEPTO

El que más se adapta a las condiciones andinas, es aquel que señala que la extensión "es un proceso a través del cual se potencian las capacidades de los seres humanos para que, por si mismos, manejen sosteniblemente sus propios recursos naturales".

Su objetivo principal no es otro que fortalecer las capacidades de las comunidades campesinas para que, ellas mismas, diagnostiquen, planifiquen, ejecuten y evalúen acciones de desarrollo forestal y de manejo de sus recursos naturales que, tomando en cuenta su cultura, conocimientos, tradiciones y aspiraciones, satisfagan algunas de sus importantes necesidades sociales, ambientales y económicas.

La extensión participativa es un proceso cooperativo horizontal entre el extensionista/promotor y el campesino, que incluye diagnóstico, diseño, ejecución, seguimiento y evaluación participativas. Es un proceso de acompañamiento al productor rural, a fin de lograr un desarrollo en el manejo de sus recursos naturales que, desde su punto de vista, sí es sostenible.

4. LOS PILARES DE LA EXTENSIÓN PARTICIPATIVA

La extensión participativa, como sistema, se sustenta en tres pilares fundamentales: la promoción, la investigación y la capacitación. Cada uno de ellos a su vez, tienen dos componentes básicos: el componente metodológico (gestión) y el componente tecnológico (producción). El primero reúne los procesos que aportan al fortalecimiento de la capacidad de gestión del campesino y de su organización; y el segundo, todas aquellas prácticas y destrezas que soportan la ejecución de las actividades productivas que le genere beneficios. Estos dos componentes son inseparables, sin gestión no puede haber producción sostenible.

Por otro lado, los tres pilares y sus elementos constitutivos están fuertemente atados por un lazo que es la motivación: están unidos entre si por una dosis de profundo cariño, puesto que en su construcción por sus autores comunitarios y por los actores externos del desarrollo campesino.

4.1 Promoción

En la etapa de promoción se trata de cumplir tareas que consolidarán una relación productiva con la comunidad.

La selección de la organización o comunidad con quien se establecerá una relación depende en primer lugar de su capacidad organizativa, así mismo de su transparencia y confiabilidad.

  • Una vez concretada la selección, se hace un diagnóstico de la situación social, ambiental y económica de la comunidad y se discute con sus miembros sus deseos y capacidades para el desarrollo, tratando de priorizar las necesidades más apremiantes.
  • Solo después de haber discutido a profundidad la situación de la comunidad se discute con ella las capacidades del proyecto, tratando siempre de relacionar estas con las actividades manifestadas por la comunidad como prioritarias.
  • Sin más, se acuerda desarrollar una actividad productiva conjuntamente, el propósito del mismo es mostrar que conjuntamente se puede trabajar, solamente después que se logra resultados de este primer proyecto se puede entrar en una etapa de planificación más detallada.

El proceso de acercamiento señalado arriba, debe realizarse a todo nivel comunal, se inicia el contacto con los dirigentes de la comunidad para luego hacer participar a las familias a través de mingas de planificación. En esta etapa es importante realizar visitas de observación, talleres de trabajo, para que conozcan otros ejemplos de desarrollo comunitario exitosos, que pueden ofrecerse también a través de materiales didácticos como videos, programas radiales, cartillas técnicas, rotafolios y afiches.

4.2 Capacitación

La capacitación es una estrategia importante que debe ser manejada en una relación mutua facilitador-campesino. Tanto sabe el uno como el otro y lo que debe propiciarse es un intercambio de conocimientos con el fin de, caminar juntos hacia el logro de los objetivos de desarrollo, verdaderamente, sostenibles.

La capacitación debe ser considerada como un sistema que articula varios elementos y sus procesos deben, necesariamente, considerar el cumplimiento de varias etapas:

  • La detección de necesidades de capacitación
  • La planificación de la capacitación
  • La organización y la ejecución
  • El seguimiento y la evaluación.

En la diferentes etapas del proceso deben intervenir los campesinos, solo así podrá haber una verdadera participación. Puesto que las necesidades de capacitación son tan grandes, es necesario jerarquizarlas pero desde la perspectiva campesina y no desde "intereses personales o institucionales".

Especial importancia debe darse a la definición de objetivos de la capacitación. Es necesario considerar tres categorías importantes:

  • Objetivos para "el saber"
  • Objetivos para "el saber-hacer"
  • Objetivos para "el saber-ser"

Por las experiencias en el mundo del desarrollo rural, probablemente es necesario, por ahora, darle un poco más al tercer tipo de objetivos, pues por más que las destrezas y los conocimientos se hayan dominado en buena forma, nada podrá cambiar si a eso no se agregan actitudes de compromiso, si a eso no se le pone buena dosis de ética y estética. Quizá lo más importante sea "aprender a aprender".

También es importante no perder de vista las metodologías de capacitación. Existen varias, pero ellos (los campesinos) también manejan sus propias propuestas que, probablemente, se orienten a lo que ahora se maneja como "aprender haciendo". Lo importante es que todos los actores aprendamos a potenciar las capacidades de ellos para que no tengan que depender de nosotros, lo importante es comprometernos con y no solo a involucrarnos en el desarrollo.

No podemos dejar de mencionar a la capacitación institucional, que bajo similares lineamientos, debe constituirse un equipo preparado y capaz de ejercer su rol de facilitador para acompañar a la comunidad en todo el proceso.

4.3 Investigación participativa

Una de las lecciones más importantes logradas en los años de experiencia del desarrollo forestal comunal, es aquella que tiene que ver con la viabilidad de desarrollar procesos de investigación - acción - participativa, lección que ha sido suficientemente demostrada.

En la investigación, el campesino experimenta con las metodologías y propuestas técnicas alternativas, las adapta a sus condiciones sociales y ambientales, incorpora en ellas sus conocimientos y prácticas tradicionales, las prueba las asume y el mismo termina difundiéndolas. La información generada por este trabajo es procesada e incorporada a los programas de capacitación dirigidos a todas las familias de la comunidad.

Existen muchos casos de experiencias de investigación participativa desarrolladas para la propagación vegetativa de especies forestales, para el manejo y aprovechamiento de productos y sub productos de los bosques que nos muestran que los campesinos son capaces de asumir el reto de crecer, sobre todo en el aumento de su confianza y autoestima como para entregar importantes aportes al proceso.

Sobre estos procesos de investigación, quienes trabajamos en el desarrollo y no lo hemos impulsado en forma organizada estamos aprendiendo que es posible hacerlo o que, probablemente, lo hemos venido haciendo y no los hemos organizado como tales. Estos procesos de investigación-acción participativa se fundamentan en acciones sencillas: "observar", "preguntar", "reflexionar", "aplicar", "medir", "comunicar" y "actuar". Estas acciones son aplicadas tanto a las propuestas que los técnicos llevan a las comunidades como a los conocimientos y prácticas ancestrales que se trata de recuperar.

4.4 Las bases éticas

Las bases éticas parten de un componente básico que es la participación, que es poder; poder para pensar, poder para decidir, poder para equivocarse, poder para rectificar sus errores, en fin, el poder para manejar su destino. En los programas de extensión participativa, se prepara a la comunidad en la planificación, ejecución y evaluación de proyectos productivos que obedecen a sus necesidades.

Implementar metodologías participativas y tecnologías productivas bajo los conceptos de extensión forestal participativa, implica nuevos criterios por parte de los extensionistas y promotores.

Cualquiera sea la metodología y/o tecnología a seguir, hay una serie de aspectos éticos a tomar en cuenta. Para una institución, sea cual fuera su origen, pueda acompañar los procesos locales de manera participativa se hace necesario, en muchos casos, en cambio de actitud en sus directivos y extensionistas/promotores.

Así por ejemplo, encontramos que muchas instituciones todavía planifican sus actividades de desarrollo en la oficina, lejos de la realidad de las comunidades que pretenden ayudar. En el caso de algunas organizaciones, vemos que sus proyectos y programas de apoyo son planificados en base a sus propios objetivos institucionales que muchas veces apartan de los intereses campesinos.

El desarrollo forestal comunal, nos plantea por ello, el establecimiento de una ética profesional para guiar las actitudes y acciones de los extensionistas y promotores, a partir de:

Transparencia y honestidad

Antes de iniciar un proceso participativo es necesario discutir con la comunidad las intenciones, objetivos, riesgos y limitaciones del mismo. Sobre todo, debemos ser honestos en todo momento. La idea no es convencer a la comunidad de iniciar el proceso, sino presentar sus posibilidades y limitaciones con toda franqueza, y dejar que la comunidad decida si es que les interesa o no. No se trata de generar expectativas, sino de potenciar las capacidades y recursos locales para facilitar el camino al desarrollo comunal.

Reconocimiento de las comunidades como protagonistas de su desarrollo

Hay que recordar que los actores principales en los procesos participativos son los miembros de la comunidad. Ellos y ellas son los autores del proceso, y los dueños de los resultados. Si las comunidades son las responsables de su propio desarrollo, el aporte de las instituciones debe estar enfocado en apoyar las decisiones que toman las comunidades, no en dirigirlos.

Fomento del diálogo

La base de una relación de trabajo con las comunidades rurales es el diálogo. El diálogo es el que permite la comprensión entre comunidades y extensionistas y promotores, requisito básico para crear la confianza necesaria que estimule acciones de desarrollo en forma conjunta.

Capacidad de escuchar con atención

Debemos estar atentos a lo que pasa en la comunidad, con sus miembros y sus familias. Debemos practicar el arte de escuchar y no estar siempre preocupados de que nos escuchen. La capacidad de escuchar es algo más que una respuesta física o biológica de la persona: entraña la actitud de ser capaces de incorporar las ideas del interlocutor al pensamiento propio. Este es el fundamento de una cultura de tolerancia y de respeto.

Respeto a las personas

Para poder trabajar de manera eficaz debemos respetar las culturas, aspiraciones, intereses, opiniones, experiencias, recursos y bienes de los miembros de las comunidades rurales. Hay que todos somos seres humanos, con los mismos derechos y obligaciones.

Valoración del conocimiento local

La gente rural, hombres y mujeres, tienen conocimientos sumamente importantes y útiles. Estos conocimientos, junto con las alternativas que puedan ofrecer los extensionistas y promotores, forman la base de los procesos participativos. La historia de la comunidad no empieza con un proceso participativo, pero si puede ser el primer paso para la consolidación organizativa y la reafirmación cultural. Si una institución de apoyo decide facilitar un proceso participativo, el acompañamiento debe ser total.

 

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